Tanto el retraso en la edad de maternidad como los embarazos múltiples son factores que pueden provocar que el parto se presente antes de lo previsto. Un bebé prematuro (nacido antes de la semana 37 de gestación) es “inmaduro” y puede presentar problemas para regular la temperatura, respirar y alimentarse. Normalmente son dados de alta al alcanzar los dos kilos de peso y una vez son capaces de regular de manera satisfactoria su temperatura corporal. A pesar de que la prematuridad es sin duda un factor de riesgo asociado a ciertos problemas de salud, los bebés prematuros tienen las mismas expectativas de desarrollo que cualquier bebé nacido a término pero, tanto al nacer, como una vez en casa, estos pequeños necesitan cuidados específicos especialmente durante el primer año de vida.

bebé prematuro

¡Extrema las medidas de higiene!

Un prematuro tiene mucha más facilidad para contraer enfermedades que un bebé nacido a término, porque son más débiles. En el hospital el ambiente aséptico procura la higiene necesaria, pero al llegar a casa, ¡conviene no bajar la guardia! Para evitar infecciones hay que acentuar la higiene en todo lo concerniente al pequeño y evitar el contacto con los gérmenes. Es importante que los padres y familiares se laven las manos antes de coger al niño y evitar por supuesto el contacto del pequeño con personas acatarradas o con cualquier tipo de enfermedad.

Al agua…¡patos!

Los pediatras desaconsejan bañar a los bebés prematuros todos los días ya que su piel es extremadamente fina y delicada. El baño se puede limitar a una o dos veces a la semana, y el resto de los días bastará con asearle la zona del pañal, la carita y los pliegues con extremo cuidado. Procura siempre que tanto el baño como el momento del aseo se realice en una estancia convenientemente caldeada.

Las vacunas, siempre al día

Conviene ser especialmente estrictos en este campo. El riesgo de infecciones en estos bebés “inmaduros” es mayor que en el resto de bebés. Los prematuros no solo necesitan más tiempo para madurar su sistema inmunológico, sino que poseen menos anticuerpos de origen materno. Las infecciones más comunes en estos bebés son las respiratorias y las digestivas.

bebé lactancia materna

Mucha teta, mamá

Lo ideal es mantener la lactancia materna el máximo tiempo posible. Esto, que por supuesto es aplicable a todos los bebés, es especialmente importante en los bebés prematuros. Al tener el estómago tan pequeño, puede necesitar tomas con mayor frecuencia que un bebé nacido a término. O también es probable que al tener menor capacidad de succión se canse en las tomas y no vacíe los pechos completamente. Por ello, la madre puede ayudarse de un sacaleches durante las primeras semanas para ayudar a vaciar los pechos por completo y establecer así unas buenas bases en la lactancia.

Aire limpio y temperatura adecuada

Las vías respiratorias de los prematuros se irritan con facilidad. Para mantener el aire limpio, mantén la casa libre de polvo y ventila con frecuencia. En cuanto a la temperatura, es conveniente que al menos durante las primeras semanas, la casa esté entre los 21 y los 25 grados. Para los bebés en general, pero para los prematuros especialmente, mantener la temperatura corporal es un trabajo extra. Evita tanto el calor excesivo como las corrientes de aire.

Sueño bebé

El momento del sueño

Los bebés prematuros duermen más, pero se despiertan más veces. Implantar una correcta higiene del sueño y establecer rutinas que le ayuden a dormir puede ser más costoso que con los bebés nacidos a término. Estos aspectos relacionados con el sueño, la inmadurez de su sistema respiratorio y las dificultades que tienen los bebés prematuros para mantener un equilibrio entre la producción y la pérdida de calor para que la temperatura corporal esté dentro de un rango normal, aconsejan un cuidado extremo en el entorno del sueño.

Beneficios del colchón Babykeeper para los bebés prematuros

colchón cuna babykeeper

Un colchón LIBRE de sustancias nocivas

El colchón de cuna Babykeeper posee el certificado Oeko-TEX® Clase 1. Tener el certificado garantiza que no se han empleado sustancias nocivas en la elaboración del producto. Al tratarse de la Clase I se asegura de que cumple con los niveles más restrictivos de control, lo que asegura que el producto puede estar en contacto con las pieles más sensibles, como las de los bebés. En el caso de los prematuros con una piel más sensible y delicada de lo habitual, este aspecto cobra especial importancia. Además, el núcleo especial del colchón Babykeeper incorpora la función higiénica Sanitized®, que ofrece una protección segura y duradera del material contra bacterias, moho y otros agentes agresores.

Garantiza la temperatura ideal

Las pruebas térmicas han demostrado que el diseño de Babykeeper® reduce el riesgo de estrés térmico (golpe de calor), mejorando los resultados de la inmensa mayoría de colchones del mercado. Gracias al diseño reticular del núcleo y al tejido 3D de la funda se consigue mejorar la transpiración y evacuación de calor con lo que reducimos el riesgo de SMSL por este factor en un 48%. Atender a una correcta evacuación del calor es especialmente importante en el caso de los bebés prematuros, ya que su capacidad de termorregulación es todavía más limitada que en el caso de los bebés nacidos a término.

babykeeper aire sano

El bebé respira aire sano

Tanto los tejidos como el núcleo del colchón se han diseñado para favorecer el intercambio de oxígeno sobre la línea de respiración del bebé evitando la acumulación del CO2, no superando en ningún caso el 3,5% de concentración, lejos del umbral de seguridad del 5%. Es importante destacar que la media de colchones de cuna del mercado supera el 7%, por lo que en el caso de los bebés prematuros es conveniente prestar especial atención a este aspecto.

No reacciona en presencia de flujos ácidos orgánicos

La composición del núcleo Babykeeper lo hace resistente a los frecuentes derrames ácidos del bebé (vómitos) evitando que se puedan producir reacciones químicas como la hidrólisis. Algunos materiales usados por otros colchones pueden provocar vapores tóxicos perjudiciales para el lactante.