La vuelta al cole está al caer y puede ser un proceso difícil para la pandilla de los dormilones, por eso, compartimos con vosotros algunos consejos que ayudarán a que la vuelta a la normalidad sea más sencilla.

Aunque nuestra intención es siempre mantener los horarios y rutinas en la medida de lo posible, generalmente esto se convierte en una tarea difícil a la hora de ponerlo en práctica. Las reuniones con amigos y familiares se alargan, las comidas fuera de casa, nos vamos de viaje… En definitiva, en verano los horarios se relajan.

Durante las vacaciones, además, en muchos casos, tanto los pequeños como los mayores sufren el llamado síndrome de la primera noche. Esto ocurre cuando no es fácil conciliar el sueño en una cama que no es la nuestra. Acostumbrarse a un espacio diferente, un colchón que no es nuestro, la decoración, el clima… Puede afectar a nuestros hábitos del sueño.

Cuando llega el momento de volver a la realidad, es totalmente normal que a los niños les cueste conciliar el sueño los primeros días.

Los días previos a la vuelta al cole intentaremos retomar las rutinas habituales para acostumbrar a los peques. Es necesario que se acuesten temprano para dormir las horas necesarias para despertar llenos de energía y afrontar los retos del día siguiente. Para un correcto desarrollo los niños necesitan dormir una media de 9 y 11 horas diarias. El sueño es fundamental para el crecimiento de los niños, ayuda al desarrollo de la capacidad de aprendizaje, la memoria y la concentración.

El entorno es muy importante para ayudar a los niños a descansar de manera adecuada. La iluminación debe ser la correcta. Un ambiente tranquilo y silencioso ayudará a que concilien el sueño. También es un factor clave mantener el dormitorio limpio y ordenado, así como bien ventilado.

Los primeros días después de vacaciones les costará ir a la cama pero si convertimos este momento en algo divertido será mucho más sencillo. Por ejemplo, es muy positivo leer un cuento juntos antes de acostarse. Aunque esto no debemos llevarlo a la práctica después de las vacaciones, es una rutina que es muy beneficioso para nuestros hijos si la mantenemos a lo largo del año. 

Puede ser que se les peguen las sábanas, en ese caso, ¿qué podemos hacer?

Un truco es abrir la persiana unos minutos antes de despertar al niño, la luz contribuye a llenarnos de energía y el madrugón será más leve.

Una manera especial de empezar el día sería desayunar todos juntos, ¿qué os parece?