Las altas temperaturas veraniegas alteran el sueño. Es un hecho en los adultos y cómo no, también en los niños. Se considera que la temperatura óptima para dormir está entre 19 y 21 grados, por encima o por debajo el sueño es de peor calidad, no se descansa adecuadamente y se favorecen los despertares durante la noche.  Así que, en verano, nuestros bebés suman a los cólicos, los clásicos despertares nocturnos para las tomas, las pesadillas en algunos casos, las molestias por la dentición y ese largo etcétera de motivos por los que se despiertan…el temido calor.

¡No sufras! Un poco de sentido común y unos cuantos consejos pueden hacer que tu bebé descanse como un angelito también durante la época estival.

sueño bebés verano

Ambiente fresco sí, ¡pero no a cualquier precio!

Cuidado con las ventanas abiertas de par en par y los ventiladores: procura situar la cuna alejada de corrientes de aire. En cuanto al aire acondicionado: ¡Muy buena idea, pero con medida! El aire reseca las mucosas de tu bebé y puede dificultarle la respiración. En lugar de mantener el aire acondicionado encendido mientras el bebé está durmiendo, opta por refrescar la habitación en la que va a dormir y luego apagarlo. Y no olvides mantener la persiana bajada durante el día para evitar que el sol recaliente en exceso la habitación del pequeño.

Pijamas en verano

¿El calor aprieta? Mejor que tu bebé duerma solo con pañal o una camiseta fina de algodón que transpire bien. Debe ser fresquita, amplia y de tejidos naturales. Durante los meses de más calor el body puede resultar incómodo, evítalo en la medida de lo posible.

¡Atención a los mosquitos!

Un sueño plácido interrumpido por un molesto zumbido en tu oído: Todo un clásico del verano que los adultos detectamos sin problemas, lo que nos permite defendernos de las picaduras. No es así en el caso de los pequeños que están indefensos ante el ataque de estos molestos insectos. ¿Qué podemos hacer para protegerles? Debido a lo delicada que es la piel del bebé, los pediatras desaconsejan el uso de repelentes de insectos durante los primeros meses de vida. Puedes optar por una mosquitera que cubra la cuna o ahuyentarlos con un aparato eléctrico, eso sí, asegúrate de apagarlo cuando el bebé se duerma.

El colchón

Si la calidad del colchón es fundamental durante todo el año, en verano podríamos decir que es de vital importancia, por lo que es muy importante conocer las diferencias que existen entre los distintos tipos de colchón de cuna. Los colchones de espuma y los colchones viscoelásticos, al tener núcleos completamente opacos no permiten la circulación del aire a través del colchón, por lo que impiden que se evacúe el calor de manera óptima produciendo una desagradable sensación de calor, sobre todo durante los meses de verano. Este exceso de calor provocará que el bebé se despierte con  frecuencia.

Los colchones de muelles disponen de un núcleo abierto, en el que el aire puede circular perfectamente. No obstante, la sensación de confort se reduce en éstos, puesto que suelen ofrecer un descanso más tosco. Además, con el tiempo los ácaros tienden a acumularse en el bloque interno de muelles, ya que este tipo de colchones no pueden lavarse. Son colchones más frescos, pero no lo suficientemente higiénicos.

Las pruebas térmicas han demostrado que el colchón de cuna Babykeeper® reduce el riesgo de estrés térmico (golpe de calor), mejorando los resultados de la inmensa mayoría de colchones del mercado.

Babykeeper transpiración

Esto es así por la composición de su núcleo reticular completamente transpirable, que se combina con una funda realizada en tejido 3D, que mejora la transpiración y la evacuación del calor. Además Babykeeper es 100% lavable y dispone de todos los certificados que lo catalogan como el colchón más saludable para tu bebé.

colchón de cuna Babykeeper

Toma nota de nuestros consejos y consigue que tu bebé disfrute del verano… ¡también mientras duerme!