El cambio de hora de invierno ha llegado y son muchos los padres que temen encontrarse con falta de sueño, interrupciones durante la noche, irritabilidad, etcétera. Este cambio de hora hace que la mayoría de los niños se despierten antes de lo habitual, lo que a su vez afecta a la siesta y la hora de acostarse. Las consecuencias de que la adaptación al nuevo horario no sea efectiva pueden llegar a ser una pesadilla: una semana o dos de falta de sueño, niños en estado de cansancio y, como consecuencia, unos padres agotados.

Hoy compartimos con vosotros algunos consejos para superar este cambio de horario:

En primer lugar, planificar con antelación para que la vuelta al horario de otoño-invierno no altere el sueño de bebés y niños. La recomendación es empezar con el proceso de adaptación alrededor de una semana antes del cambio con un ajuste gradual en las rutinas para dormir. Por ejemplo, podemos retrasar la hora de despertarse, las siestas y la hora de acostarse unos 15 minutos cada día aproximadamente. De esta manera lograremos ajustar todos sus horarios y el cambio de hora no le afectará una vez llegue.

En segundo lugar, para niños de más de 2 años. En este caso podemos adelantar el reloj media hora para que se levanten un poco antes de lo habitual. Al final de la semana ya se habrá adaptado.

Para bebés de menos de 2 años, hay que seguir otras estrategias. Cuando se despierte, no acudas rápidamente a atenderle ya que entenderá que es la hora a la que debe despertarse. El primer día espera 10 minutos, el segundo 20 minutos y así progresivamente.

Si no te has preparado con antelación, los expertos recomiendan acostar a los niños más temprano durante la primera semana del cambio de hora. Tardará en adaptarse una semana aproximadamente.