Empecemos por el principio, ¿qué son las muselinas?


Las muselinas son pañitos hechos con hilo de algodón. Se trata de un tejido muy fino tipo gasa, transpirable y vaporoso. Ya fueron utilizadas por los egipcios para envolver a sus bebés hace miles de años. Principalmente, se utilizan para envolver al bebé, aunque tienen infinidad de utilidades. No pesan y son muy prácticas, cómodas y bonitas. Además, cuanto más se lava, más suave se vuelve.

 

Durante los primeros meses de vida del bebé, tu pequeño echará de menos la sensación dentro del vientre de la madre. Además, les gusta sentirse acogidos y seguros. Cuando envolvemos al bebé de manera delicada conseguimos que esté tranquilo y se calme muchísimo.

 

¿Para qué se utilizan?

Además de cumplir la función de envolver al bebé, hoy os damos algunas ideas más sobre cómo puedes utilizar una muselina:

  1. Como parasol, dando sombra al carrito, dejando siempre un hueco para que circule el aire
  2. Como manta para proteger tanto del calor como del bebé ya que mantienen su temperatura corporal
  3. Cubrir cuando se está dando el pecho.
  4. Limpiar al bebé la carita cuando les damos el pecho o el biberón.
  5. Son muy útiles cuando tenemos que cambiar al peque fuera de casa.
  6. Como manta de juegos, toalla en la piscina o en la playa.
  7. Para el porteo durante el verano, podemos ponerla entre nosotros y el bebé para evitar sudar.
  8. También la pueden utilizar las mamás como pañuelo si refresca, cuando se haga mayor y deje utilizarla puedes usarla como pareo. Una idea genial, ¿verdad? Hay millones de colores y estampados para elegir.

 

Es muy importante que los tejidos que estén en contacto con la piel del bebé sea de materiales naturales, es lo más recomendable para que no se produzca irritación ya que se trata de una piel muy sensible.  

¿Nos dejamos algún uso más de las muselinas? ¡Completa nuestra lista! Sin duda alguna, es un complemento de lo más versátil 🙂

Crédito imagen: Mundo Bebés