Está comprobado, los niños crecen mientras duermen.

Esto se debe a que tras la primera hora durmiendo comienza la liberación de la hormona del crecimiento, alcanzando su punto más alto durante el sueño profundo.

Este es el motivo por el que existe una estrecha relación entre el ritmo de crecimiento y la calidad del descanso de los más pequeños de la casa.

A lo largo de la noche la secreción de la hormona responsable del crecimiento aumenta en el organismo de los niños. Esta hormona participa en el desarrollo de células y tejidos, regulando además la asimilación de las proteínas.  Se observa que esta secreción de la hormona del crecimiento tiene lugar una hora aproximadamente tras haberse dormido.

Los puntos más altos de liberación de la hormona del crecimiento se encuentran durante la noche, siendo máximos en medio del sueño profundo. Esta hormona participa en el metabolismo de las proteínas, es por ello que es especialmente relevante los primeros años de la vida y la adolescencia.

Aquellos pequeños que no logran dormir de forma tranquila y que se despiertan en varias ocasiones a lo largo de la noche están pueden sufrir falta de concentración, cansancio… Será fundamental que enseñemos a nuestros hijos unas buenas rutinas a la hora de acostarse y levantarse cada día para que su organismo se acostumbre y detecte que ha llegado la hora de irse a la cama y sea capaz de prepararse.

Algunos trucos para que tus hijos duerman mejor y se acostumbren a adoptar rutinas para irse a la cama:

  • Es importante respetar los horarios, siempre deben acostarse y despertarse a la misma hora
  • Prepara un ritual para acostarse: un baño relajante, ponerse el pijama, leer un cuento juntos… esto le ayudará al pequeño a entender que es hora de ir a la cama
  • Puedes dejarles elegir algún elemento que vaya a acompañarles a lo largo de la noche como una manta o un peluche para que parezca un juego
  • Asegúrate de contar con el colchón de cuna adecuado para el descanso de tu pequeño