El escritor español Camilo José Cela decía que la siesta es “el yoga ibérico. El momento sagrado para relajarse.” En realidad, es una costumbre muy antigua. La palabra siesta procede de la expresión “hora sexta”, que usaban los romanos para identificar el periodo entre las 14 y las 16 horas. Tradicionalmente, en este espacio de tiempo, nos echamos la siesta.

La siesta es un periodo en el que el cerebro precisa de un breve descanso. Por eso, tenemos sueño durante este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se uno a la siesta. Los expertos aconsejan que los niños hagan siesta hasta los cinco años.

Es muy difícil encontrar un bebé al que no le guste echar una siesta después de comer o después de una jornada de mucha actividad. Los expertos insisten en que el sueño de los niños es tan importante como su alimentación. Al dormir, los niños reponen energías y relajan al mismo tiempo. El hábito de “echar la siesta” es fundamental para su desarrollo. Por esta razón, los padres deben insistir en que sus hijos echen la siesta por lo menos, según los expertos, en los cinco primeros años de vida.

La observación es lo primero. Busca identificar en tu bebé algunas señales que indiquen que él tiene sueño. Señales como: demasiada quietud, que no tenga ganas de jugar, deseo de acostarse, irritabilidad, bostezos, restregamiento de ojos, interés por el chupete o el biberón, etc. Cuando el bebé presente algunas de estas señales, no esperes mucho para acostarle. Un bebé muy cansado encontrará dificultades para conciliar el sueño.

El primer paso para el estreno de una siesta es trazar una rutina en cuanto al horario, el ambiente, los hábitos. Se empieza creando un ambiente adecuado para su descanso. Su habitación debe estar tranquila, confortable y a una temperatura agradable. Si el bebé cogió la costumbre de dormir con una toallita, mantita, el chupete, o un peluche, estimula este hábito. El bebé conciliará el sueño con más rapidez y profundidad. Hay bebés que son inducidos al sueño a través de una música tranquila. Así pues, cada vez que sus padres ponen determinada música él sabe que es hora de su siesta.

Cada bebé es un mundo distinto ya que cada uno reacciona de diferente forma a sus necesidad de sueño, pero debes estar atento y darle a tu bebé el placer de echarse una siesta.