Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, compartimos con vosotros una conclusión acerca de la relación entre la lactancia materna y este tipo de cáncer.

Numerosos estudios han encontrado que, cuanto más largo es el periodo de tiempo en el que una mujer amamanta, menor es el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en la población femenina. La lactancia materna puede ser un agente protector. Es muy importante recalcar que el efecto protector se da, si el periodo de lactancia es de por lo menos 12 meses, encontrándose inclusive que se debe tener un acumulado en toda la vida de la mujer de 20 a 24 meses. Curiosamente, se han visto casos de mujeres que amamantan de un solo pecho, dándose el cáncer en el que quedó en reposo.

Existen varias explicaciones sobre esta asociación preventiva, aunque son necesarias más investigaciones.

Entre éstas, encontramos las siguientes razones por las que podría tener este efecto preventivo:

  • Generalmente, las mujeres son jóvenes cuando amamantan a su primer hijo, por lo que se puede dar un efecto protector durante la maduración de las células mamarias debido a la producción de leche.
  • La lactancia puede reducir el riesgo de cáncer de seno por una menor exposición a las hormonas, que se da por la interrupción de la ovulación.
  • Durante el amamantamiento un factor de crecimiento en el cuerpo se modifica, por lo que se previene el crecimiento de las células cancerígenas del pecho.
  • Estudios realizados en ratas han visto que durante la lactancia, se da una menor síntesis de ADN, el cual contiene el material genético, y por tanto, se reduce la probabilidad de desarrollar mutaciones o alteraciones genéticas que puedan  desarrollar cáncer.