Los dispositivos electrónicos, como tablets, móviles, ordenadores, consolas… forman parte de nuestra vida y de la vida de los niños. Cada vez destinamos más tiempo al uso de este tipo de tecnologías.

La cantidad y calidad del sueño va a influir en el rendimiento y el comportamiento de los niños durante el día. Del mismo modo que también afecta al bienestar de los más mayores.

Se han realizado diferentes estudios que valoran la relación entre el sueño y el uso de dispositivos multimedia. Se observó que los niños que usaban estos dispositivos una hora antes o a la hora de dormir, dormían menos horas, tardaban más tiempo en conciliar el sueño, tenían mayor número de despertares y más sueño durante el día siguiente.

Esto se debe, en primer lugar, a que ese tipo de dispositivos cuentan con la llamada luz azul en sus pantallas, capaz de inhibir la segregación de la melatonina, hormona responsable de inhibir el sueño y regular el reloj bilógico.

Generalmente el tipo de contenidos que consumimos en estos dispositivos pueden, en lugar de relajarnos y prepararnos para el sueño, activarnos e impedir que conciliemos el sueño.

Por tanto, los expertos no aconsejan el uso de dispositivos electrónicos una hora antes de acostarse. Además, no es recomendable la presencia de estos dispositivos en el dormitorio de los niños durante el tiempo de sueño.