¿Sabes que ya en el vientre materno, a partir de los 7 meses de gestación, el feto duerme? Posteriormente, desde el nacimiento, los bebés están en este estado entre 14 y 18 horas al día. Un tiempo que irá disminuyendo progresivamente a medida que crezca. Aún así, se calcula que hasta los dos años tu bebé dormirá alrededor de 9.800 horas repartidas entre el día y la noche.  De ahí la importancia de comprender y asegurar un buen descanso para tu bebé, ¡es clave para su desarrollo!

¿Qué pasa mientras tu bebé duerme?

  • Se favorece la segregación de mayor cantidad de hormona de crecimiento.
  • Madura el sistema nervioso, imprescindible para un adecuado desarrollo emocional.
  • Regula el crecimiento de sus órganos.
  • Fomenta el desarrollo de la memoria y por tanto, la predisposición para el aprendizaje.
  • Aumenta la facilidad para hablar y asimilar el lenguaje.
  • Recarga energía y le ayuda a permanecer atento ante los estímulos externos.
  • Mejora el estado de ánimo y reduce la propensión a problemas de irritabilidad.
  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Previene problemas metabólicos como el sobrepeso y la obesidad infantil.
  • Mejora la calidad del descanso de los padres. ¡Muy importante! Estudios recientes estiman que los padres pierden entre 400 y 700 horas de sueño durante el primer año de vida del bebé.

El descanso infantil

¿Cuánto debe dormir mi bebé?

Es importante ser realista. Lo habitual es que durante los primeros meses de vida los bebés tengan despertares nocturnos cada 2/4 horas. Esto sucede porque los ciclos de sueño de un bebé no siguen el mismo patrón que el de los adultos: son mucho más cortos, no cumplen estrictamente con los patrones REM y N-REM de los adultos. De hecho, el 60% del tiempo están en fase REM, por lo que cualquier factor externo puede despertarlos con facilidad.

Establecer unas rutinas adecuadas para asegurar una correcta higiene del sueño es clave para ir aumentando la duración del ciclo N-REM (de 50- 60 min. con 3 meses, a 80-90 min. a partir de 3 años ) hasta regular el ritmo circadiano. Cuanto antes se adapte el bebé al ritmo circadiano, mayor predisposición tendrá a dormir correctamente de adulto.

¿Cómo incorporar las rutinas?

  • Baña a tu bebé antes de dormir. El agua les recuerda al vientre materno y esto les tranquiliza.
  • La temperatura del agua debe estar entre los 34 y 37 grados para que los músculos se relajen.
  • Una vez finalice el baño, llévalo a la habitación donde va a dormir para que asocie esta estancia de la casa con el sueño.
  • Asegúrate de que el entorno de descanso del bebé tenga la temperatura óptima: Una temperatura adecuada es clave en el descanso infantil.

Toma buena nota y ante todo, ¡ánimo! Con dos años de edad el 95% de los niños suelen dormir más de 12 horas al día.